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La recompensa de aplicar la CORTESÍA

Por Alejandro Marcano Sangronis: @alexmarcano26

Es un valor de masas, de comunidades, de relacionamiento, de convivencia. Hablar de cortesía es referirnos a esas virtudes de amabilidad y cordialidad que vemos reflejadas en determinadas personas. Corresponde en muchos casos a normas o tradiciones establecidas por la sociedad; pero son precisamente esas reglas de comportamiento las que han generado la armonía entre los seres humanos; armonía que parece que con el tiempo ha ido disminuyendo por la ausencia de este principio de buenos modales y costumbres. ¿La recompensa? Es mucho lo que se puede conquistar desde lo cortés.

El respeto y afecto por los demás deja de manifiesto este importante valor. Pensemos por un momento en nuestro día a día y veamos con detenimiento cómo el espacio en el que nos desenvolvemos ha marchado en positivo a través de un simple saludo, una sonrisa, un abrazo fraterno, una ayuda para obtener algo que está retirado de nosotros o simplemente, una palabra conciliadora que evite un enfrentamiento con una persona de temperamento impulsivo. Estos son ejemplos sencillos de lo mucho que se puede lograr a través de la cortesía; ya que ella representa por naturaleza, la calidad de integración y es ése el mejor antídoto para vivir en comunidad.

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Lo preocupante de todo esto es ver cómo las nuevas generaciones carecen de tan necesaria virtud y en muchas ocasiones no existe ni siquiera el espíritu de servicio para seres humanos en desventaja como los adultos mayores o personas con discapacidad. Los hábitos o conductas se aprenden desde la infancia y al observar hoy en día a una sociedad carente de cortesía, lo que denota es la ausencia de comunicación en la familia. El ritmo acelerado en el que nos encontramos actualmente ha llevado a un desarrollo principalmente desde lo individual y es ahí donde vemos a adolescentes despreocupados por la necesidad de otros. ¿El resultado? Una colectividad que algunas veces puede caer en el egoísmo. Por eso, estamos llamados a volver a lo básico como fórmula de conexión, desde la educación y el respeto para impulsar las buenas relaciones en pro del bienestar del entorno en el que nos encontramos.

El verdadero secreto de la cortesía se afianza en el afecto y la consideración hacia los demás, lo que nos direcciona a una vida más placentera porque al final de cuentas, esperamos que sea una acción recíproca; por eso, cuando la ponemos en práctica, se facilita la convivencia con quienes nos rodean. Existen fórmulas o elementos básicos que permiten hacer de esta virtud, una práctica cotidiana; su éxito depende de una entrega auténtica y voluntaria, unida a reglas de oro, tales como:

  • Tratar a cada ser humano como me gustaría que nos traten a nosotros
  • Saludar afectuosamente
  • Intentar mantener siempre la disposición para sonreír
  • Aplicar y fomentar la amabilidad
  • Escuchar atentamente las demás opiniones y respetar si son distintas a las nuestras
  • Conservar en todo momento, expresiones tan esenciales como: “gracias”, “por favor” o “disculpe”
  • Cultivar el espíritu de servicio
  • Ayudar de forma desinteresada a quien lo necesite.

A través de la cortesía podemos nutrirnos de los demás y también aportar en ellos, lo mejor de nosotros, teniendo como recompensa, una sociedad de éxito basada en el respeto mutuo y en la ayuda fraterna.

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LA HONESTIDAD: El apego a la verdad

Por Alejandro Marcano Sangronis: @alexmarcano26

Cuando en nuestra vida se ligan las creencias, valores, costumbres, principios y responsabilidades, posiblemente surgen una serie de interrogantes internas que en algunas ocasiones son difíciles de contestar; y es que no es más que un enfrentamiento con nosotros mismos por asumir la verdad; no la que quisiéramos ni la que creemos, sino la real, la única, la de principios éticos y morales. Es en ese momento cuando nos involucramos con la honestidad que no es más que una cualidad humana, justa y coherente que nos lleva a expresarnos y comportarnos con sinceridad.

En muchas ocasiones nos cuesta asumir la verdad por las consecuencias que ésta implica, ya que puede representar pérdidas o sacrificios; por eso la honestidad es una decisión personal que adoptamos libremente, teniendo la certeza de que hacemos lo correcto. Es ahí donde queda claro que en principio debe vivirse de forma individual, y es que inicialmente necesitamos ser honestos con nosotros mismos para conquistar nuestra propia paz y armonía.

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Hoy por hoy se nos hace difícil creer en los demás, y eso es consecuencia de una sociedad que está utilizando sus propios intereses sin pensar en lo colectivo. Así, con el tiempo se ha ido formando un entorno deshonesto donde parece más fácil sacar ventaja de las situaciones obviando responsabilidades. Para poder avanzar en conjunto necesitamos tener el respaldo, seguridad y credibilidad de quienes nos rodean; por eso, la mejor manera de alcanzar un camino en comunidad donde exista el respeto hacia el otro es precisamente incorporando la honestidad como forma de vida.

¿Y de qué forma podemos ser honestos? Fundamentalmente en la sinceridad de nuestras acciones, cumpliendo con los compromisos adquiridos, aceptando las fallas que podemos tener y trabajando para mejorarlas, evitando la crítica destructiva, no apropiándonos de lo que no nos pertenece, siendo discretos en lo que nos confiesan, buscando que las relaciones con las personas sean francas y abiertas.

Al final de cuentas, la mayor recompensa es la tranquilidad y la forma de conseguirla es aceptar la verdad por difícil que sea, apegándose a ella. Una persona honesta logra atraer la confianza y eso se convierte en respeto de quienes le rodean, valorando sus palabras y acciones con transparencia.

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LA PACIENCIA: Una virtud de grandes decisiones

Por Alejandro Marcano Sangronis: @alexmarcano26

Posiblemente es éste uno de los valores con mayor dificultad de aplicar, y aún más, en un entorno tan acelerado que nos atrapa y nos envuelve con la rapidez que cambia todo. Por encima de ello, la paciencia es una virtud tan necesaria para manejar las adversidades y situaciones complejas que se nos presentan. ¿La recompensa? Decidir con autocontrol, sabiendo que las acciones en momentos difíciles tienen mejor resultado cuando se toman desde la calma.

En cada proyecto, objetivo o meta trazada debemos tener en claro que nos vamos a cruzar con situaciones complejas que posiblemente alterarán el plan inicial que nos habíamos propuesto. Precisamente ahí, la paciencia juega un peso primordial para saber controlar los reveses sin perder el foco de lo que anhelamos. Por eso se dice que este importante valor está tan ligado con la madurez, firmeza, equilibrio y perseverancia.

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Quienes son pacientes piensan siempre en soluciones para tomar mejores decisiones, aceptando las pruebas que se les presentan, creciendo a través de ellas y viendo los obstáculos como oportunidades, ya que al final de cuentas, los tiempos no siempre se dan como los planificamos y cuando sabemos canalizarlos en nuestro beneficio, podemos incluso nutrirnos con calidad de vida.

Para desarrollar internamente la paciencia, lo fundamental es dominar las inquietudes, enfocados en que llegarán mejores momentos. También debe haber noción de comprender lo que realmente requiere de una espera y lo que vale la pena mantener con esfuerzo constante. De igual modo, una actitud paciente invita a canalizar las emociones, creando armonía para el bien personal y colectivo.

Por el contrario, la impaciencia naturalmente es una mala consejera, y es que la impulsividad trae frustración al querer tener el dominio de las situaciones que no en todo instante se pueden controlar. Cuando somos impacientes, sólo nos enfocamos en lo que queremos, sin ver que puede ser mucho más placentero el camino que la propia meta.

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¿Y entonces, vale la pena vivir pacientemente? Son éstas algunas de las recompensas de la paciencia, así que saca tus propias conclusiones:

  • Nos enseña a saber esperar el momento justo y adecuado
  • Nos da las palabras indicadas para transmitirlas con serenidad
  • Nos hace callar cuando es conveniente, evitando conflictos
  • Evita que tomemos malas decisiones que luego son difíciles de cambiar
  • Nos ayuda a saber convivir de la mejor manera
  • Si se fomenta y aplica de la mejor forma, permite que se alcancen otras virtudes como la tolerancia, la justicia y la templanza, entre otros
  • Nutre de equilibrio y valor a nuestra personalidad
  • Nos hace más fuertes para saber llevar los contratiempos con autodominio y madurez
  • Nos da constancia en lo que anhelamos, intentando las veces que sean necesarias sin abandonar el propósito trazado
  • Permite ver con claridad, el origen de los problemas para trabajar en las mejores alternativas de solución.

Por ello, la paciencia es un valor de dignidad, ya que nos permite ver un resultado más favorable a futuro, bien sea por el paso del tiempo, la constancia o hacer las cosas indicadas en el momento adecuado. Su mayor virtud es el control que trae consigo, el espacio para pensar y razonar lo que vamos a decir o cómo vamos a actuar. Eso al final de cuentas se convierte en un equilibrio interior muy difícil de lograr, pero nunca imposible de conquistar.

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La paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces. (Anónimo)

 

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LA RISA: Un antídoto de vida

Por Alejandro Marcano Sangronis: @alexmarcano26

Hay cosas tan básicas que tenemos alrededor y que muchas veces no sabemos valorar. La risa es un elemento natural del ser humano y no es más que la respuesta que genera el organismo para expresar alegría y emociones positivas de un estado de bienestar y plenitud. Sin embargo, con el ritmo tan acelerado que nos consume le llegamos a quitar importancia a este recurso innato que nos regala la vida. Es mucho lo que ganamos con sonreír; por eso, en esta oportunidad te mostramos sus beneficios y la manera tan sencilla de poner en práctica el buen humor. ¡Déjate invadir por estas líneas!

¿Recuerdas aquella película de Robin Williams inspirada en un caso de la vida real? Era la historia del Dr. Hunter “Patch” Adams que aplicó la risa como terapia en pacientes con enfermedades terminales, demostrando su efecto curativo tanto a nivel físico como psicológico. Ya hoy en día esto no es una presunción, diversos estudios comprueban que cuando sonreímos mejoramos el estado de ánimo y fortalecemos la salud, siendo la risa una excelente medicina para disminuir las dosis de estrés, ansiedad y preocupación que están latentes en nuestro cotidiano andar.

Más allá de ello, el buen humor también es una valiosa fórmula para las relaciones sociales y para la diversión, además de generar un clima positivo que se contagia y multiplica. Lo lamentable es que parece que mientras acumulamos edad, perdemos habilidades para reír. Se dice que de niños sonreímos entre 300 y 400 veces al día, mientras que en una edad promedio de 20 años, lo hacemos diariamente entre 15 y 20 veces. ¿El motivo? Parece que con el tiempo reducimos la espontaneidad y libertad, pensando más en “el qué dirán” sin ver que lo que estamos haciendo es disminuir nuestra dosis de felicidad.

https://www.youtube.com/watch?v=DcOl6iZYJF8

¿Y qué beneficios reales nos da la risa? Aparte de todo lo antes mencionado, con sólo reír nos llenamos de energía para superar retos y alcanzar las metas, favorecemos la buena autoestima, aumentamos el pensamiento creativo y la resolución de problemas, promovemos el trabajo en equipo, calmamos los conflictos, somos más receptivos y generamos en nuestro cuerpo una gran cantidad de acciones saludables.

Sonreír es sin duda, la fórmula perfecta para ver la vida desde el optimismo, entendiendo que tenemos en nosotros mismos, las alternativas para buscar soluciones, llenarnos de fuerza y construir nuestro propio bienestar. Trabajar la risa, CLARO QUE ES POSIBLE; muchas personas han entendido su importancia y se han permitido mostrarla al mundo sin prejuicios, construyendo sus propias circunstancias y dándose un espacio para preservar la salud mediante una buena carcajada. Hay gente que gasta altas sumas de dinero buscando la felicidad sin darse cuenta que la tiene en sus propias manos.

He aquí algunas recomendaciones para incorporar la risa en tu organismo:

  • Convierte el humor en una rutina cotidiana
  • Permítete realizar cada cierto tiempo, las actividades que más te llenan de satisfacción y placer
  • Recuerda aquellos instantes de niño que te contagiaban de dicha
  • Escucha música alegre
  • Ve programas televisivos o películas de humor
  • Vístete con colores vivos
  • Saluda a los demás con una sonrisa
  • Practica el pensamiento positivo
  • Date tiempo para jugar y relajarte con la gente que te rodea
  • Realiza actividades de beneficencia que llenen de alegría a los demás

https://www.youtube.com/watch?v=DKYjhA5dUxc

La risa no es más que disfrutar el verdadero yo. Nadie es feliz porque todo le sale bien sin motivo alguno; la felicidad se conquista con una actitud positiva como estilo de vida, y es la sonrisa, el antídoto apropiado para nutrirnos en plenitud con el cuerpo, la mente y el alma.

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El respeto como valor principal

Por Alejandro Marcano Sangronis: @alexmarcano26

Las sociedades sanas y evolutivas fomentan el respeto como principio de vida entre sus integrantes. Si bien es cierto que esta virtud la escuchamos desde pequeños, parece que muchas veces la esquivamos o quizás no tenemos en claro la profundidad e importancia que posee.

Referirnos al respeto es ante todo tener en claro que cada persona cuenta con derechos fundamentales: -libertad, protección, dignidad- por nombrar algunos; pero más allá de eso, desde nuestra perspectiva individual consiste en valorar y aceptar las diferencias de los demás para así vivir armoniosamente en comunidad.

Ahora bien, para lograr aplicar el respeto de forma colectiva debemos empezar por respetarnos a nosotros mismos; sin miedo a expresar lo que sentimos o creemos, buscando además, nuestro propio espacio para progresar y comprendiendo que así como tenemos grandes fortalezas, también contamos con debilidades, las cuales no debemos utilizar para cuestionarnos, ya que reconocer las conductas positivas y negativas que poseemos es lo que realmente nos ayuda a crecer como seres humanos.

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Una vez que hemos practicado el auto-respeto entonces podemos poner en marcha tan importante valor en el trato con los demás. Lo primero que debemos hacer es establecer límites entre lo permitido y lo que se sobrepasa dentro de la convivencia; en tal caso, la fórmula mágica para comprender lo que está bien y lo que está mal es aplicar el popular refrán que muchas veces decimos, pero que quizás no nos hemos puesto a analizar en profundidad: “tratar a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros”, y es que no podemos exigir lo que no somos capaces de dar.

Ser respetuosos comienza con una consideración básica de los sentimientos de las personas, dándoles justo valor e incluso permitiendo que nos puedan guiar y orientar. Con ello nos hacemos ricos en pensamientos, opiniones y perspectivas, construyendo además, una atmósfera de paz y armonía. Esto al final de cuentas resulta beneficioso para todos porque con respeto podemos hacer que el mundo sea un lugar mucho más agradable.

maxresdefault (7)Por eso es tan importante arraigar el respeto como cultura de vida y para hacerlo te dejamos algunas herramientas útiles, sencillas de aplicar, quizás tan elementales para algunos, pero tan necesarias en una sociedad que reclama con urgencia volver a lo básico:

  • Sé amable, cortés y agradecido
  • Valora a cada quien por lo que es y no por lo que tiene
  • No juzgues ni critiques
  • No discrimines
  • Aplica los buenos modales y la cortesía
  • Acepta las ideas, pensamientos y comportamientos de los demás
  • Respeta los espacios que compartas con otros
  • Fomenta el diálogo, mirando a la gente a los ojos de forma firme y la vez amable
  • Escucha con atención lo que las personas te dicen.

El irrespeto, por su parte, puede generar conflictos, ya que hay actitudes que muchas veces están arraigadas en el ser humano y que hacen daño a la sociedad. El egocentrismo, la soberbia, la intolerancia, el autoritarismo, la mala educación son algunos de los comportamientos que conllevan a un clima negativo, y es que la falta de valores origina que los individuos basen sus actuaciones sólo pensando en su propia satisfacción sin importar el espacio y derecho que los otros también poseen.

Valoramos tu aporte, sugerencias y comentarios. Por eso te invitamos a comunicarte con nosotros y decirnos qué temas te gustaría que desarrollemos en próximas oportunidades. Puedes escribirnos al correo electrónico: hablemosvalores@gmail.com o contactarnos como @hablemosvalores en Instagram y Twitter.  

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¿Y tú, toleras a los demás?

Por Alejandro Marcano Sangronis: @alexmarcano26

¡Tolerancia! Un requisito indispensable para la convivencia en familia, en comunidad y sobre todo, para la construcción de una mejor sociedad. Nos encanta que comprendan y aprueben nuestra forma de ser, de creer y de pensar, ¿pero por qué se nos hace tan difícil aceptar a los demás tal y como son? Hablar de tolerancia es referirnos al respeto íntegro por los demás, valorando sus ideas, prácticas o costumbres; lo que la convierte en el elemento fundamental para la sana relación entre unos y otros.

Ahora, miremos a nuestro alrededor y observemos con detenimiento a las familias, vecinos, compañeros de trabajo o de estudio, políticos, ciudades, países y hasta continentes; en ellos existen distintas razas, religiones, ideologías, culturas; diversas formas de actuar y de pensar. Se nos ha hecho común juzgar, cuestionar y en muchos casos, enfrentar esas maneras diferentes de comportamiento de los demás. Posiblemente es ésta la principal causa de división en el mundo y es que en la mayoría de los casos no tenemos la potestad para calificar si lo que hace el otro está mal en comparación con lo que yo hago. Más que evaluarlo o criticarlo, el llamado es simplemente a aceptar.

Una persona tolerante respeta sin molestias las actitudes y características de los demás individuos, siempre y cuando no afecten su bienestar. Para ello es necesario aceptar las opiniones, comprendiendo que los distintos puntos de vista son naturales y comunes en la condición humana.

La tolerancia está presente con fuerza en las sociedades democráticas y eso se traduce en civilización porque somos capaces de dialogar con quienes nos rodean y llegar a un consenso para el bien común de todos, entendiendo que en la diversidad de pensamientos pueden surgir grandes soluciones, siempre bajo un clima de comunicación y apertura con respecto a las otras expresiones.

Si queremos relacionarnos en un mejor entorno debemos empezar por dar el primer paso para lograrlo. Haz que la tolerancia sea parte de tu vida cotidiana y así verás los frutos de convivir en un espacio de apertura a nuevas ideas. ¿Y cómo se puede hacer para practicar tan importante valor?

  • Primero que nada, ponte en el lugar de los demás para tratar de entender sus problemas y manera de actuar
  • No te hagas malos pensamientos por la apariencia física o forma de vestir de otros. Permítete conocerles y comprender lo que piensan
  • Aplica en todo momento el diálogo. Escuchar es primordial, pero dar tu punto de vista con respeto, enriquece la conversación y los posibles acuerdos
  • Acepta que cada quien viva con sus creencias o convicciones, siempre y cuando no dañen a terceros. No los juzgues o califiques de manera negativa, ya que tu manera de pensar no es la única y tampoco eres superior a nadie
  • Haz que la inclusión sea parte de tu vida, foméntala en tu familia e incúlcala a través del ejemplo.

Las acciones de los gobernantes en relación a promover la tolerancia, claro que tienen vital importancia, pero como hemos notado en estas líneas, más que esperar la reacción de los líderes debemos empezar por accionar nosotros, el clima de paz y comprensión, y es que no somos dueños de la verdad.

Todos los individuos somos distintos y esas diferencias deben ser valoradas como forma de progreso para la sociedad. ¡Abramos nuestra mente para enriquecernos de las diferencias!

¿Has visto el video de Lasso? Si eres diferente eres genial, no se te ocurra cambiar.

Si quieres construir contenido útil junto a nosotros para contribuir a fomentar la cultura de valores, puedes enviarnos tus aportes al correo electrónico: hablemosvalores@gmail.com o también podemos interactuar a través de nuestras redes sociales. Estamos en Instagram y Twitter como: @hablemosvalores

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El trabajo como multiplicador de grandes cualidades

Las sociedades se relacionan por su cultura, costumbres e ideologías. Esa identidad es la que conocemos como desarrollo y esto se ha dado con el pasar de los tiempos por la forma constante de evolución que no es otra que -el trabajo-.

Desde siempre, el trabajo ha sido el motor que impulsa al hombre y lo que lo ha llevado de su aspecto primitivo a convertirse en un ser pensante como lo es en la actualidad.

¿Pero para qué sirve el trabajo? Primordialmente nos muestra de lo que somos capaces; y es que cuando cumplimos nuestras propias expectativas y sabemos que somos competentes y útiles, vemos nuestro esfuerzo reflejado en grandes acciones individuales y colectivas. El trabajo también nos ayuda a alcanzar nuestras metas, teniendo en claro que lo que nos ganamos con dedicación, lo vamos a disfrutar y cuidar con mucho más esmero.

Con ello es fundamental poner en marcha el valor de la disciplina, y es que para aprender a hacer algo bien, hay que esforzarse de manera constante. Los buenos resultados que llegan “por suerte” no deben ser valorados arriba del proceso del trabajo.

https://www.youtube.com/watch?v=Z9mWswKfzCk

El ser humano nace con la motivación de evolucionar desde el propio parto cuando llega el mundo después de una ardua labor de meses de espera, también cuando busca aprender a caminar o cuando intenta que sus padres comprendan lo que quiere transmitir, aún sin saber hablar. Este ímpetu se frena cuando aprende que otros le pueden dar cosas sin que él se esfuerce. Lo mismo sucede si el hombre no trabaja; ahí se crea una población vaga y por ende, no funcionará como debería, cayendo en un estancamiento de pensamiento, de desarrollo, entre tantos aspectos.

Por eso, el trabajo se convierte en un multiplicador de grandes cualidades, y es que a través de él desarrollamos nuestra personalidad, nos enriquecemos culturalmente, establecemos relaciones y vínculos con los que podremos contribuir a servir a la sociedad y hacerla progresar. Sólo trabajando podremos alcanzar el verdadero progreso de la humanidad. ¿Y tú estás dispuesto a trabajar por un mundo mejor?

Te invitamos a interactuar con nosotros; recuerda que nos puedes encontrar en Instagram y Twitter como @hablemosvalores

Por Alejandro Marcano Sangronis

@alexmarcano26