¿Dónde comienza la formación personal?

Resulta interesante analizar por qué la familia es el lugar ideal para forjar los valores. A través de ella, alcanzamos un modo de vida más humano y tolerante que luego es transmitido a la sociedad en general.

La familia no sólo reside en encuentros habituales, momentos de alegría y en solventar problemas cotidianos. Su función nace y se desarrolla cuando cada uno de los miembros que la conforman, asume con responsabilidad y satisfacción, el papel que le ha tocado desempeñar; buscando el bienestar, desarrollo y felicidad de todos sus integrantes.

Es ilógico pensar que la convivencia cotidiana no presenta diferencias, desacuerdos o discusiones. La solución no está en comprobar quién manda o tiene la razón, sino en mostrar que somos comprensivos y contamos con el autodominio para controlar los disgustos, en vez de entrar en un enfrentamiento donde por lo general, nadie queda del todo convencido. Normalmente, los conflictos cuyo resultado es desfavorable para cualquiera de las partes, disminuyen la comunicación y pueden afectar en el buen trato.

En este sentido, si nos preocupáramos un poco más por cultivar los valores en familia, todo a nuestro alrededor cambiaría, las relaciones serían más cordiales y duraderas. La unión en el hogar va más allá de la posición económica, ya que los valores humanos no se compran; estos se viven, se otorgan y se transmiten.

Hoy damos comienzo a un ciclo de comunicaciones apoyadas en la cultura de valores porque construir el entorno de queremos depende de hacer valer las buenas acciones.

 Alejandro Marcano

@hablemosvalores

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