LA PACIENCIA: Una virtud de grandes decisiones

Por Alejandro Marcano Sangronis: @alexmarcano26

Posiblemente es éste uno de los valores con mayor dificultad de aplicar, y aún más, en un entorno tan acelerado que nos atrapa y nos envuelve con la rapidez que cambia todo. Por encima de ello, la paciencia es una virtud tan necesaria para manejar las adversidades y situaciones complejas que se nos presentan. ¿La recompensa? Decidir con autocontrol, sabiendo que las acciones en momentos difíciles tienen mejor resultado cuando se toman desde la calma.

En cada proyecto, objetivo o meta trazada debemos tener en claro que nos vamos a cruzar con situaciones complejas que posiblemente alterarán el plan inicial que nos habíamos propuesto. Precisamente ahí, la paciencia juega un peso primordial para saber controlar los reveses sin perder el foco de lo que anhelamos. Por eso se dice que este importante valor está tan ligado con la madurez, firmeza, equilibrio y perseverancia.

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Quienes son pacientes piensan siempre en soluciones para tomar mejores decisiones, aceptando las pruebas que se les presentan, creciendo a través de ellas y viendo los obstáculos como oportunidades, ya que al final de cuentas, los tiempos no siempre se dan como los planificamos y cuando sabemos canalizarlos en nuestro beneficio, podemos incluso nutrirnos con calidad de vida.

Para desarrollar internamente la paciencia, lo fundamental es dominar las inquietudes, enfocados en que llegarán mejores momentos. También debe haber noción de comprender lo que realmente requiere de una espera y lo que vale la pena mantener con esfuerzo constante. De igual modo, una actitud paciente invita a canalizar las emociones, creando armonía para el bien personal y colectivo.

Por el contrario, la impaciencia naturalmente es una mala consejera, y es que la impulsividad trae frustración al querer tener el dominio de las situaciones que no en todo instante se pueden controlar. Cuando somos impacientes, sólo nos enfocamos en lo que queremos, sin ver que puede ser mucho más placentero el camino que la propia meta.

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¿Y entonces, vale la pena vivir pacientemente? Son éstas algunas de las recompensas de la paciencia, así que saca tus propias conclusiones:

  • Nos enseña a saber esperar el momento justo y adecuado
  • Nos da las palabras indicadas para transmitirlas con serenidad
  • Nos hace callar cuando es conveniente, evitando conflictos
  • Evita que tomemos malas decisiones que luego son difíciles de cambiar
  • Nos ayuda a saber convivir de la mejor manera
  • Si se fomenta y aplica de la mejor forma, permite que se alcancen otras virtudes como la tolerancia, la justicia y la templanza, entre otros
  • Nutre de equilibrio y valor a nuestra personalidad
  • Nos hace más fuertes para saber llevar los contratiempos con autodominio y madurez
  • Nos da constancia en lo que anhelamos, intentando las veces que sean necesarias sin abandonar el propósito trazado
  • Permite ver con claridad, el origen de los problemas para trabajar en las mejores alternativas de solución.

Por ello, la paciencia es un valor de dignidad, ya que nos permite ver un resultado más favorable a futuro, bien sea por el paso del tiempo, la constancia o hacer las cosas indicadas en el momento adecuado. Su mayor virtud es el control que trae consigo, el espacio para pensar y razonar lo que vamos a decir o cómo vamos a actuar. Eso al final de cuentas se convierte en un equilibrio interior muy difícil de lograr, pero nunca imposible de conquistar.

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La paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces. (Anónimo)

 

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