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El respeto a los compromisos es RESPONSABILIDAD

Escrito por: Alejandro Marcano

Gran parte del éxito personal y de la sociedad como un todo se debe a la responsabilidad. Este valor no es más que la cualidad que tenemos en la toma de decisiones y en el compromiso con los demás, siendo un atributo fundamental para alcanzar metas comunes de superación.

Cuando somos responsables, cumplimos con las obligaciones a todo nivel, haciéndolo de manera acertada y consciente. Asumir las consecuencias de nuestros actos y responder por ellos, también demuestra el sentido de importancia que tiene este valor dentro de la vida en colectivo.

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Desde un punto de vista global, la responsabilidad se desarrolla en varias dimensiones: inicialmente en la que debemos tener con nosotros mismos para alcanzar lo que anhelamos y para elegir las acciones que conlleven a nuestra felicidad en el marco de lo moral y lo ético. También existe la responsabilidad con las funciones que realizamos y el tiempo en el que lo hacemos, el ser responsables con los gastos, y finalmente, la responsabilidad ante un entorno que demanda atención y una conducta de colaboración para su correcta evolución.

Lo más especial de esta virtud es que se apoya en el respeto de la palabra dada; por eso, muchas personas generan confianza cuando hacen ver el valor de ser responsables. Esto no quiere decir que no se puedan cometer errores, pero lo verdaderamente esencial es aceptarlos con humildad y madurez, teniendo la conciencia y disposición para buscar repararlos.

La responsabilidad tiene un alto impacto en la estabilidad de las relaciones y es que ella se afianza en el sentido juicioso que ponemos en cada uno de nuestros actos, siempre con la disposición de hacer las cosas bien desde el principio hasta el final. Por eso, las personas responsables se mueven con base en la justicia sobre el cumplimiento del deber en todos los ámbitos.

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Siendo éste un valor difícil de alcanzar, requiere de un amplio esfuerzo, teniendo en claro que cada cosa que hacemos lleva a una consecuencia que depende de nosotros mismos. De igual forma, debemos reflexionar ante cualquier decisión para comprometernos con lo que realmente sepamos que podemos cumplir. No menos importante es educar a quienes nos rodean, a fin de hacer una cadena virtuosa que permita establecer comunidades sólidas.

Si en un rol personal aportamos la dosis necesaria de compromiso en relación al papel que tenemos como parte de la sociedad, sumaremos sentido de responsabilidad en el entorno positivo que anhelamos y que estamos llamados a construir con nuestros pasos.

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Hablemos de valores

La identidad, respeto y compromiso son sentimientos de acción y reacción que se desprenden del aprendizaje y de las emociones inculcadas como soporte de los pasos conscientes que damos y que se resumen en una palabra de gran peso: VALORES.

Hablar de valores es referirnos a las normas de conducta y actitudes según las cuales regimos nuestro comportamiento de acuerdo a lo que consideramos que es apropiado. Las virtudes o valores son la base para la formación humana, convirtiéndose en un elemento motivador de las actitudes que desarrollamos.

Si bien es cierto que los valores nacen de la principal organización en la que nos desenvolvemos que es la familia, ésta es sólo el impulso para la estructura que cada persona va formando de acuerdo a lo que es y no es correcto.

Hay valores comunes que nos identifican y que nos permiten trabajar en conjunto por un mismo fin, siendo verdaderos principios de vida que rigen la conducta cotidiana. Es sencillo guiar nuestros pasos con: CORDIALIDAD, hablando y actuando con agrado al momento de hacer algo por los demás. La CONFIANZA es esencial y conlleva a la formación de una buena relación. La COMUNICACIÓN es la pieza clave para entendernos. SABER ESCUCHAR nos permite también transmitir SINCERIDAD. Por último y no menos importante, AGRADECER Y SALUDAR es la garantía de lo que seguramente se transformará en aprecio.

Juntos podemos poner en marcha los elementos claves de una sana convivencia. Seamos agentes multiplicadores de las buenas prácticas, apliquemos mejores acciones que involucren a quienes nos rodean porque construir un entorno en positivo depende de cada uno de nosotros.

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Alejandro Marcano