Por Alejandro Marcano Sangronis: @alexmarcano26

Se alcanza a través de la suma de múltiples valores y virtudes, conseguirla lleva un trabajo de mucho tiempo, cuando se pierde es complicado recuperarla y tanto a nivel individual como colectivo, es el pilar con el que construimos relaciones sólidas; ella es la confianza, tan ligada a la sinceridad y a la honestidad, tan apoyada en la entrega leal y segura.

El diccionario de la Lengua Española sólo usa calificativos positivos para referirse a este término, dejando en claro que la confianza transmite esperanza firme, seguridad, realización, satisfacción, superación y vencimiento de obstáculos o dificultades. Son muchas sus cualidades, pero es bueno dejar en claro que para confiar en los demás debemos empezar por hacerlo con nosotros mismos.

¿Y qué logramos con la autoconfianza? Es sencillo, quien no cree en sus capacidades difícilmente podrá avanzar. Por ello, es fundamental aprender a reconocer nuestras fortalezas, comprender lo que pensamos y sentimos, mantener la persistencia y disciplina para así colocarnos metas, teniendo la plena certeza de lo que anhelamos como principio de vida, está apoyado firmemente en el autocontrol.

Sin duda, una persona confiada mira con fe las características que lo definen y también las que tienen los demás seres humanos, esperando que actúen de manera correcta, lo que hace que su vida sea más placentera por ver las cosas desde el bien. Pero más allá de esto, la objetivad juega un papel preponderante y es que cuando nos llevamos por las ilusiones corremos riesgos; ante ello, lo verdaderamente esencial es identificar nuestros valores y los de las demás personas para que las bases de la confianza sean robustas.

En el ámbito familiar, este elemento es primordial. Antiguamente se utilizaba mucho el temor y resultaba común escuchar los cuentos de padres o abuelos que mencionaban hasta con orgullo las formas en las que habían sido castigados de jóvenes. Hoy en día, los niños avanzan con inmediatez por diversos factores externos que están a su alrededor; siendo expuestos a tantos mensajes positivos y negativos. Es ahí donde resulta necesario trabajar la confianza desde la infancia, apoyados en conquistar la credibilidad a través de la reciprocidad, bajo un clima de apertura, acercamiento y comprensión que permita sembrar la seguridad a temprana edad para que al momento que surja un problema, no existan dudas de acudir a la familia como vía clara de solución.

En el ámbito ciudadano sería trascendente el avance como sociedad si desarrolláramos las cualidades que se transmiten con la confianza, teniendo la garantía de poder creer en los demás sin temor a que nos van a defraudar, consolidando interrelaciones que se conviertan en amistades respetuosas y responsables, transmitiendo y recibiendo bondad. Parece una utopía y es quizás una meta lejana; lo cierto es que no resulta imposible poder conquistarla siempre y cuando nos permitamos:

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Nahoby Oropeza
Author: Nahoby Oropeza